Tuberculosis quistica

Quiste tuberculoso en el cuello

La tuberculosis quística ósea es una forma rara de osteomielitis tuberculosa (TB) asociada a lesiones diseminadas. En los niños, las lesiones afectan al esqueleto periférico, son simétricas y menos escleróticas, mientras que en los adultos, las lesiones son axiales y predominantemente escleróticas. La dactilitis tuberculosa y la espina ventosa son las otras variantes comunes de la osteomielitis tuberculosa que se observan en niños menores de cinco años. Aquí presentamos siete casos de osteomielitis tuberculosa quística. Se trata de tres varones y cuatro mujeres con una edad de diagnóstico comprendida entre los 2 y los 11 años. La mayoría de los pacientes presentaban hinchazón y dolor localizados. Las radiografías revelaron lesiones quísticas clásicas y espina ventosa. Cuatro niños tenían lesiones quísticas múltiples y tres tenían lesiones aisladas. El diagnóstico se confirmó mediante FNAC del hueso o evidencia histopatológica/radiológica de tuberculosis. Los pacientes respondieron bien al tratamiento antituberculoso. Debe tenerse en cuenta la entidad de la enfermedad ósea quística de la TB, ya que la falta de conocimiento puede retrasar el diagnóstico y el tratamiento. La biopsia es obligatoria para confirmar el diagnóstico y los fármacos antituberculosos son la base del tratamiento. El curetaje del hueso afectado en casos seleccionados puede favorecer la curación temprana. La respuesta al tratamiento es excelente y el pronóstico general es bueno.

Quiste ovárico tuberculoso

La tuberculosis (TB) puede considerarse en dos categorías: enfermedad activa o infección latente. La forma más común de TB activa es la enfermedad pulmonar, pero puede invadir otros órganos, la llamada “TB extrapulmonar”.

La TB activa es una enfermedad en la que las bacterias de la TB se multiplican rápidamente e invaden diferentes órganos del cuerpo. Los síntomas típicos de la TB activa incluyen, de forma variable, tos, flema, dolor en el pecho, debilidad, pérdida de peso, fiebre, escalofríos y sudoración nocturna. Una persona con tuberculosis pulmonar activa puede contagiar la tuberculosis a otras personas mediante la transmisión de partículas infecciosas al toser en el aire.

Si se le diagnostica una enfermedad tuberculosa activa, esté preparado para hacer un historial cuidadoso y detallado de todas las personas con las que ha estado en contacto. Dado que la forma activa puede ser contagiosa, estas personas también deberán ser examinadas.

Para tratar la tuberculosis activa se utiliza un tratamiento multimedicamentoso. Dependiendo de la normativa de salud pública estatal o local, es posible que se le pida que tome los antibióticos bajo la supervisión de su médico u otro profesional sanitario. Este programa se denomina “terapia directamente observada” y está diseñado para evitar el abandono o el tratamiento errático, que puede dar lugar a un “fracaso” con riesgo continuado de transmisión o resistencia adquirida de las bacterias a los medicamentos, incluida la infame tuberculosis multirresistente (MDR-TB).

Tuberculosis pulmonar

La tuberculosis es una infección bacteriana que mata aproximadamente a 1,5 millones de personas al año. La mayoría de estas muertes se producen en los países en desarrollo. La bacteria que suele causar la tuberculosis en los seres humanos es Mycobacterium tuberculosis.

Aproximadamente un tercio de la población mundial está infectada de tuberculosis. Sin embargo, la mayoría no muestra signos de la enfermedad. En estas personas, la bacteria está inactiva (latente) y no puede transmitirse a otros. Si el sistema inmunitario del organismo se debilita, la tuberculosis puede activarse y causar la enfermedad.

En todo el mundo, la tuberculosis es la segunda causa de muerte por enfermedad infecciosa entre los adultos, después del virus de la inmunodeficiencia humana (VIH). Muchos países en desarrollo sufren una doble epidemia de tuberculosis y VIH. La interacción entre estas dos enfermedades se ha denominado “sinergia tóxica”. Esto se debe a que cada epidemia afecta a personas de las mismas regiones empobrecidas del mundo y a que cada una empeora la otra.

Las personas con VIH tienen el sistema inmunitario debilitado, por lo que son más propensas a adquirir un nuevo caso de tuberculosis o a desarrollar la reactivación de una enfermedad latente. Los enfermos de tuberculosis tienen más probabilidades de morir si están coinfectados con el VIH.

Síntomas del quiste tuberculoso

ResumenIntroducciónLa tuberculosis de los huesos planos es rara y sólo un pequeño porcentaje afecta al hueso de la escápula.Presentación del casoReportamos un caso raro de tuberculosis de la escápula en un joven de 14 años. Las claves diagnósticas incluyen áreas líticas con baja densidad observadas en el cuerpo de la escápula que implican un margen glenoideo asociado a características clínicas típicas. El tratamiento debe incluir una pauta de cuatro fármacos antituberculosos junto con un desbridamiento quirúrgico si es necesario.ConclusiónAunque es poco frecuente, debe sospecharse la existencia de tuberculosis en los pacientes que presentan un seno crónico en la región escapular, especialmente en el mundo en desarrollo.

IntroducciónLa tuberculosis (TB) es un problema sanitario desde hace varios miles de años. Sólo un pequeño número de pacientes con tuberculosis presenta afectación osteoarticular [1]. Menos del uno por ciento de todas las tuberculosis osteoarticulares afectan al hombro, y una parte de ellas afectan al propio hueso escapular [2]. Hasta donde sabemos, sólo se han descrito once casos de tuberculosis escapular hasta la fecha [3]-[12]. Presentamos el duodécimo caso, ocurrido en un paciente pediátrico, que sólo ha sido descrito en dos ocasiones anteriores en la literatura inglesa ([Tabla 1]) [5, 10].Tabla 1 Revisión de la literatura de los casos previamente comunicados de TB de la escápulaTabla completa